Hay viajeros que llegan al Iberá buscando silencio, otros persiguen la inmensa naturaleza de los humedales, la luz de los atardeceres o el encuentro con la fauna silvestre. Pero existe un grupo que encuentra en este paisaje un escenario privilegiado para observar aves en libertad.
Cada año, aficionados, fotógrafos de naturaleza y expertos en birdwatching llegan desde distintos rincones del mundo atraídos por una de las mayores concentraciones de biodiversidad de Sudamérica. La observación de aves no es una actividad más, es una forma diferente de conocer los Esteros.
En Puerto Valle, esta experiencia comienza con el amanecer sobre el río Paraná, con el canto que llega desde el monte y la sensación de que la naturaleza se despliega a cada paso.
Un destino privilegiado para el birdwatching en Argentina
Los Esteros del Iberá constituyen uno de los humedales más importantes del planeta. Sus lagunas, pastizales, bosques y cursos de agua crean una diversidad de ambientes que permiten la presencia de cientos de especies de aves durante todo el año.
Para quienes practican birdwatching en Argentina, el Iberá representa una combinación excepcional: abundancia de especies, ecosistemas bien conservados y la posibilidad de observar aves en escenarios naturales prácticamente intactos.
La experiencia resulta atractiva tanto para observadores experimentados como para quienes descubren esta pasión por primera vez.
Birdwatching en Puerto Valle
En muchos destinos de avistaje es necesario desplazarse varios kilómetros para encontrar la primera especie. En Puerto Valle, el espectáculo comienza al abrir la ventana de la habitación.
Las primeras luces del día revelan garzas recorriendo la costa, aves sobrevolando el Paraná y cantos que acompañan el despertar del paisaje. Desde los jardines, los senderos o el muelle del lodge, la observación forma parte natural de la experiencia.
La ubicación privilegiada del hotel, sobre el río Paraná y rodeado por ambientes de humedal y selva paranaense, convierte cada momento del día en una oportunidad para descubrir nuevas especies.
Un escenario donde las aves son protagonistas
Lo extraordinario del Iberá no es solamente la cantidad de aves que habitan sus ecosistemas, sino la diversidad de formas, colores y comportamientos que pueden observarse en un mismo recorrido.
Entre los humedales aparecen especies emblemáticas como el jabirú, una de las aves más impresionantes de Sudamérica, capaz de alcanzar más de un metro y medio de altura. Compartiendo el paisaje se destacan también el elegante tuyuyú, las delicadas garcitas blancas, las garcitas bueyeras y la imponente garza mora, siempre en las orillas.




La sorpresa suele llegar cuando una espátula rosada atraviesa el cielo con su inconfundible color o cuando el cuervillo cara pelada se deja ver entre los esteros.


En los pastizales y bordes de monte aparecen otras especies características del litoral como el llamativo federal, la elegante monjita dominica, el inquieto tachurí coludo y la siempre reconocible tijereta, cuya silueta forma parte del paisaje correntino. Mientras tanto, el chimango y el taguató sobrevuelan los cielos abiertos, observando el movimiento del humedal desde las alturas.


Los canales secretos del Paraná
Una de las experiencias más valoradas por los huéspedes de Puerto Valle es recorrer en lancha o kayak los canales que se desprenden del río Paraná y se internan en la selva paranaense.
Estos recorridos permiten acceder a ambientes donde la presencia humana es mínima y la biodiversidad se expresa con total naturalidad. Ahí se puede observar al martín pescador posado sobre alguna rama esperando el momento exacto para lanzarse sobre el agua. Ademas de picabueyes acompañando a los mamíferos del lugar y bandadas de urracas desplazándose entre la vegetación.





El silencio de la navegación favorece encuentros que muchas veces se transforman en recuerdos imborrables para fotógrafos y amantes de la naturaleza.
Mucho más que una actividad
En un mundo donde todo sucede rápido, observar aves invita a recuperar la atención, a escuchar, a esperar, a descubrir detalles que normalmente pasarían desapercibidos.
La riqueza natural del Iberá convierte a la región en uno de los mejores destinos para el avistaje de aves en Argentina, pero la experiencia alcanza otra dimensión cuando se vive desde un lugar donde la naturaleza forma parte de cada instante. En Puerto Valle, el birdwatching no comienza cuando inicia una excursión ni termina al regresar al lodge. Está presente en los senderos, en los jardines, en el río y en cada amanecer.
